El espectador. China apresura al mundo hacia un futuro con autos eléctricos.

17.10.17 8

Es el mercado de automotores más poderoso del planeta y en donde más se venden este tipo de vehículos. Un taxi eléctrico es recargado en la ciudad china de Shenzhen, uno de los centros industriales del país y en donde los vehículos eléctricos han ganado más terreno. Hay una razón poderosa para que las empresas automotrices de todo el mundo tengan prisa por desarrollar vehículos eléctricos: esa razón es China. Gracias a una cantidad enorme de dinero proveniente del gobierno y a la visión de dominar la próxima generación de tecnologías, China se ha convertido en el mayor partidario de los autos eléctricos.

Lo anterior está presionando a las compañías —desde Detroit a Yokohama, de Seúl a Stuttgart— a mantener el paso o a correr el riesgo de rezagarse en el mercado de autos más grande del mundo. Pekín ya exigió que para 2025 uno de cada cinco autos que se vendan en China deberá utilizar combustibles alternativos. El mes pasado, China emitió nuevas regulaciones que obligan a las automotrices mundiales a vender más vehículos impulsados con energía alternativa en el país, si quieren seguir vendiendo autos regulares. Hace poco, un oficial señaló que con el tiempo el país eliminará el motor de combustión interna de los autos nuevos.

“Estamos en una encrucijada dentro del desarrollo de la industria automotriz en este país, con la escala mundial en mente”, afirmó Jürgen Stackmann, director de comercialización de Volkswagen, durante una visita a Shanghái. China ya ha dado nueva forma a otras industrias (la ropa, el acero, incluso los encajes) gracias a una mezcla poderosa de respaldo gubernamental y mano de obra barata.  , ha transformado negocios de energía verde como el solar y el eólico. Sin embargo, esto sería a una escala diferente. En la actualidad, China es el fabricante y vendedor de autos eléctricos más grande del mundo. Este año, los compradores chinos están encaminados a obtener casi 300.000 de estos vehículos: tres veces la cantidad que se esperaba vender en Estados Unidos y más que la suma del resto de los países en el mundo.

El peso del mercado chino es considerable. En ese país se compran más autos de la marca General Motors que en Estados Unidos. Incluso para Tesla, un fabricante estadounidense de sedanes eléctricos de lujo que sigue siendo pequeño, China se ha convertido en el segundo mercado más grande, a pesar de que los impuestos a los autos importados en aquel país son 10 veces más altos que los estadounidenses. Los directivos de Tesla han señalado que consideran abrir una fábrica en China. Hace una semana, GM y Ford desvelaron planes de agregar, entre las dos empresas, 33 modelos eléctricos a su oferta. Las automotoras mundiales como GM y Volkswagen también están llevando a China una gran parte de su investigación, desarrollo y producción de autos eléctricos. A la vez, China los está presionando para que compartan esa tecnología con sus socios chinos.

Tras bambalinas, los chinos están reclutando a algunos de los mejores talentos del mundo en ingeniería eléctrica, incluso en Estados Unidos. China también alberga varias empresas pequeñas que fabrican las partes esenciales para el montaje de los autos eléctricos. Todo lo anterior llega justamente cuando los autos eléctricos por fin están empezando a competir con los impulsados por gasolina o diésel en cuanto a rendimiento y costo. Es cada vez más común ver autos eléctricos en ciudades como Pekín, Shanghái y Shenzhen. Algunos de los conductores en esta última sólo conocen los autos eléctricos. “No planeo comprar un auto de gasolina, porque me enteré que se prohibirá su venta”, mencionó Xiong Jianghuai, un abogado radicado en Shanghái, quien ha adquirido dos vehículos eléctricos Chery, una compañía china. Xiong comentó que le fascinaba que el costo operativo fuera menos de una quinta parte de lo que costaba adquirir gasolina, aunque el precio inicial de compra fuera un poco más alto. “Creo que el futuro está en los autos eléctricos”, afirmó Xiong. 

Muchas voces fuera de China —entre ellas las de algunos de los miembros de la administración del presidente Donald Trump— aseguran que China está utilizando un respaldo injusto de parte del gobierno para crear campeones nacionales que podrían eclipsar a sus rivales extranjeros. Los funcionarios chinos llevan mucho tiempo exigiendo que los autos eléctricos sean prácticos y no sólo lujos. “El gobierno central ha creado muchas estrategias para el desarrollo de vehículos que utilicen energías nuevas”, señaló Song Qiuling, un director adjunto del Ministerio de Finanzas de China. “Por esta razón hemos visto el progreso y el desarrollo de vehículos impulsados por energías nuevas”. Es comprensible el uso de autos eléctricos en China, pues tiene ciudades densas y llenas de gente, lo cual implica que las distancias en auto son más cortas, mientras que el sistema de trenes de alta velocidad reduce la necesidad de conducir trayectos largos.

Han Tao descubrió a la mala los límites de los autos eléctricos. El inversionista bursátil radicado en Pekín señaló que en julio se le agotó la carga durante un trayecto de 2.092 kilómetros a Shenzhen. Su sedán eléctrico BYD E6 hecho en China tuvo que ser remolcado. No obstante, comentó que tanto él como su esposa prefieren el E6 al Chevrolet Cruze impulsado por gasolina que compraron cuatro años antes. “No tiene ese olor aceitoso ni el ruido del motor”, afirmó Han. “Acelera mucho más rápido que los autos de gasolina. Se siente como si estuvieras en un tren de alta velocidad”. La iniciativa de China para fabricar autos eléctricos demuestra de qué manera sus ambiciones industriales pueden soportar grandes giros políticos. En 2007, China nombró a un exingeniero de Audi, Wan Gang, como su ministro de Ciencia y Tecnología, quien ha seguido en el puesto y ha mantenido la iniciativa a pesar del surgimiento de una nueva lista de líderes chinos.

Originario de Tianjin —el centro de la industria china de las baterías—, Wen Jiabao fue un ávido partidario de los autos eléctricos: Wen fue el segundo funcionario más poderoso de China mientras fungió como primer ministro de 2002 a 2012. Su sucesor como primer ministro, Li Keqiang, también ha hecho del apoyo gubernamental hacia las industrias de alta tecnología su logro característico, y el presidente Xi Jinping ha avalado totalmente el esfuerzo. “El desarrollo de vehículos que utilizan energías nuevas debe recibir mucho apoyo del presidente Xi, del primer ministro Li y de otros funcionarios”, señaló Xu Chaoqian, uno de los principales asistentes de Wan.

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