Vanguardia liberal. La informalidad y el “gota a gota”.

12.01.18 2

En Colombia, pese a las campañas adelantadas por el Estado y por respetables gremios, la dimensión de la economía informal no solo no ha podido ser vencida, sino que cada día gana más espacio y multiplica sus expresiones. Los préstamos de dinero “gota a gota”, las “pirámides”, los motociclistas que son taxistas “piratas”, los vehículos particulares que son taxis “piratas”, los chances y rifas “piratas” son solo algunas puntas visibles de la inmensa red de informalidad que padecemos. Durante muchos años, la extensa divulgación que se dio a la lucha contra la guerrilla y las energías que el Estado tuvo que emplear en ello impidieron que la comunidad tomara conciencia de la real dimensión del problema que es la informalidad.

Todas las formas de informalidad son venenosos “cantos de sirena” que la debilidad del Estado, las circunstancias sociales y la dimensión de nuestra economía institucionalizada han impedido combatir eficazmente. ¿Ejemplos que preocupan? Girón es en Colombia, después de Bogotá, el municipio que más motocicletas tiene matriculadas en su Dirección de Tránsito; hay más motocicletas inscritas allí que el número de personas que en su jurisdicción habitan. ¿A qué se dedican y qué destino tienen las casi 300 mil motocicletas gironesas?

Un caso aterrador es el de los créditos “gota a gota”, que otorgan prestamistas informales a millones de colombianos a cambio de intereses que fluctúan entre el 15% y el 20% mensual. Esta modalidad de agiotismo, que por ser informal no se puede medir en su real dimensión, se estima que mueve entre $2.000 y $2.500 millones diarios. Y detrás de tal telaraña de prestamistas, están siniestras organizaciones criminales, que llegan incluso a matar para cobrarse sus deudas. Analistas afirman que cerca de cinco millones de colombianos son usuarios de dicho sistema de préstamos, buscando solucionar urgencias domésticas.

Los préstamos “gota a gota”, capitaneados por bandas criminales, desafortunadamente han sido “exportados” a países de América Latina como México, los países centroamericanos, Brasil, entre otros. Si bien han surgido interesantes propuestas de empresas del sector financiero institucional que ofrecen préstamos al universo de usuarios del “gota a gota”, tales esfuerzos han sido insuficientes frente a la dimensión y extensión del fenómeno económico comentado. La lucha contra la informalidad tiene que ser más planificada y más profunda, pues esta realidad nos está superando. 

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