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La seguridad vial empieza poniendo en cintura a los motociclistas

Edicion 69. 0ctubre/noviembre de 2016

¿Será pedir mucho a las autoridades que hagan cumplir el artículo 94 de la Ley 769 de 2002? ¿O esas normas se escribieron para adornar una parte del código nacional de tránsito, pero no para salvar vidas? Porque si uno lee los diarios nacionales encuentra lo siguiente: según estudio del instituto Javeriano de Salud pública las muertes por accidentes en motocicleta aumentaron dramáticamente y pasaron de representar el 24% de las muertes a más del 45% entre 2000 y 2014. Además, los expertos   indican que los accidentes ocurren comúnmente durante los primeros 15 minutos de trayecto, y que las principales causas de los accidentes de motos se concentran en tres principalmente: los errores humanos, las deficiencias en las carreteras y las condiciones meteorológicas (la lluvia, la niebla y el sol); igualmente contribuyen a la accidentalidad las infracciones producidas al volante como pueden ser adelantamientos sin previa señalización, giros prohibidos, sujetarse de otro vehículos, exceder límites de velocidad, adelantar entre vehículos o hacer adelantamientos por la derecha.

¿Y si eso es así, por qué no se destina más personal de vigilancia y control a eliminar las causas de la accidentalidad en motocicletas? Los ciudadanos del común no pedimos otra cosa diferente  que los motociclistas cumplan la ley, como nos exigen a todos. Pero si hay sectores de la población excluidos del cumplimiento de la misma  o privilegiados para conducir sobre las vías públicas, no nos extrañemos que esa desregulación por omisión genere la cantidad de muertos que hoy tenemos. Cuando se hacen las normas deben acatarse. Todos estamos obligados a ello. Quien no cumpla la ley debe ser castigado. No se pueden alegar condiciones sociales o de género para violar la ley.

Los ingresos por multas de tránsito vienen aumentando en todo el país, pero lo extraño es que cada vez se alega más por parte de las autoridades la falta de recursos para atender sus funciones. Y cuando uno mira los balances de los Municipios encuentra que las multas no se cobran. Hay una gran cantidad de dinero perdido o estancado porque no hay oficinas eficientes de cobro coactivo que, respetando el debido proceso, haga efectivas las multas impuestas. El papel puede con todo. Imponen la multa pero no la cobran y por eso tenemos casi $2 billones de pesos que no se pueden recuperar. Las autoridades nacionales pueden recuperar esa cartera, con una ley que devuelva el control de esas multas a la Nación, pues las mismas fueron cedidas a las entidades territoriales, pero allá parece que no necesitan ese dinero. Con $ 2 billones la Agencia Nacional de Seguridad Vial sería una entidad poderosa para coordinar a todas las autoridades del país y bajar los índices de accidentalidad, pero si nombran a una persona que sepa del tema y no a un burócrata que llegue solamente a repartir puestos y contratos.

La accidentalidad en Colombia es una desgracia, porque les cuesta a todos los colombianos por los menos $5 billones en atenciones en salud y en pérdidas en productividad cada año. El observatorio de salud del Instituto Nacional de Salud considera que el 50% de las muertes por accidentes de tránsito y muertes violentas son evitables, es decir, muertes que no debieron ocurrir. Hoy podemos decir que en la última década hemos perdido en productividad casi $200 billones, por muertes que pudieron haberse evitado con una acción más eficiente de las autoridades. Y no olvidemos, porque es un lugar común, que la mayoría de accidentes de tránsito ocurren en perímetro urbano. Concentremos nuestros esfuerzos en las grandes capitales y en 10 años la accidentalidad habrá descendido en porcentajes aceptables.   

El informe ‘FORENSIS 2015’ señaló que la segunda causa de muerte en Colombia fueron los accidentes de tránsito. “El instituto atendió 6.884 casos por personas fallecidas durante eventos de tránsito, en comparación con el año 2014 cuando se registraron 6.402 personas fallecidas. Igualmente se presentaron 45.806 personas lesionadas por accidentes”, indica el informe. Medicina Legal aseguró que las motocicletas encabezan las cifras con la mayor accidentalidad en el país, seguido de los carros, además de las bicicletas y los peatones; en un alto número de los casos registran la muerte del conductor del vehículo en el accidente.

Ojalá que los planes estratégicos de seguridad vial y una Agencia empoderada de su tarea nos permita concluir que vamos por el camino correcto y que nuestros compatriotas no siguen muriendo por un cruel y desgarrador accidente de tránsito. 

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