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La ruta es hacia la Paz

Edicion 69- octubre/noviembre de 2016

Debemos insistir, tenemos la autoridad moral por haber sido víctimas durante mucho tiempo para liderar o acompañar a la sociedad civil que viene reclamando una oportunidad para vivir en paz y entregar un país distinto a las nuevas generaciones. Los claros amaneceres hoy se tornan sombríos y llenos de incertidumbre, la incomprensión mutua hace que la dirigencia política y económica, porque mucho hay de económico en los propósitos, no logre convencer a todos y ocasione con ello profundas divisiones de opinión creando así mayor confusión.

Hoy parece que prima lo político sobre lo humano y el poco entendimiento del momento histórico como nación y como sociedad nos conducirá a la polarización de los argumentos, al distanciamiento de las posiciones y a hacer más grandes las diferencias, lo que traerá consigo mayor violencia y la sobrevivencia de las armas sobre la razón y la concordia.

Quienes defienden un acuerdo como quienes no lo comparten vienen asumiendo posiciones que dejan de lado el inmenso poder de quienes han sufrido en su vida y en la de los seres amados, las consecuencias dolorosas de una guerra que los cogió indefensos, frágiles y solos, en todos los rincones de la patria, ante un Estado ineficiente para protegerlos y una guerrilla desalmada y sin escrúpulos a la hora de causar daño. Esas víctimas han otorgado con nobleza y generosidad de espíritu el perdón hacia sus victimarios y lo hacen con la enorme convicción de que es lo mejor para los seres que seguirán viviendo en este territorio llamado Colombia.

Por eso nadie puede sustraerse de participar de manera activa en este momento histórico, desde cualquier lugar de nuestro país, desde las familias hasta las grandes empresas, los jóvenes y los viejos, los trabajadores, los estudiantes, los profesionales, los jubilados, todas las razas, los indígenas, todas las religiones, todos debemos aportar de cualquier forma que la inteligencia mande y el corazón sienta, en la construcción de un camino que nos conduzca por fin hacia una paz real.

El transporte en general y sus actores en particular saben que un país en paz nos permitirá crecer en calidad, rentabilidad y servicio. Con una movilidad segura y con la adecuación de las vías para la modernidad, nuestros vehículos y nuestros conductores le darán la confianza a todos nuestros pasajeros de poder llevarlos sanos y salvos a sus destinos y con ello activar la economía regional golpeada por el conflicto. El turismo será una industria que crecerá a ritmos crecientes y recordaremos el privilegio de vivir en el paraíso. Vendrá la inversión con resultados a la vista, los créditos de fomento del Estado aparecerán y será posible pagarlos cumplidamente, las empresas mejorarán la calidad del empleo formal, y los planes de salud y de seguridad vial permitirán armonías que se verán reflejadas en crecimiento y progreso.

Por eso debemos insistir en que la oportunidad de la paz es ahora y que negarnos a encontrar hoy una solución de convivencia pacífica compartida merecerá el castigo de la historia y el reproche de las futuras generaciones. Insistiremos en demostrar que la conciliación, la concertación, el respeto por la vida del otro, la solidaridad y el dialogo son y serán por siempre las mejores vías del entendimiento humano y así llegaremos a acordar los términos sobre los cuales nacerá ese nuevo país, el que tanto hemos soñado.

Con la firme convicción de lograrlo invitamos a que todos los transportadores entreguemos el mejor esfuerzo para ayudar a crear una conciencia nacional de reconciliación y paz, con respeto a las víctimas y su reparación, aceptando las diversas posiciones políticas que deben conciliarse colocando por encima de todo los intereses generales, exigiendo que las decisiones de gobierno estén inspiradas en acercar las diferencias y en distribuir las oportunidades, que los principios morales construyan de nuevo sociedad justa y que se privilegie la vida renunciando por fin a la prolongación de la guerra.

De la decisión de cada ciudadano colombiano en particular y de cada grupo en general, dependerá la claridad del amanecer patrio y en el abrazo generacional sabremos si cumplimos con la razón de ser de la vida, entregar futuro con bases ciertas y fuertes. No hay desvío en el camino, la ruta será siempre hacia la paz. 

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presidente
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40años